La Confiada
el Inocente
- Cómo suena por dentro
- «Yo de números no entiendo.» Prefieres que lo lleve otra persona. Los extractos se acumulan sin abrir y aplazas cualquier decisión que implique mirar una cifra.
- Qué está protegiendo
- En algún punto de tu historia, mirar las cuentas traía malas noticias. Aprendiste que no mirar era una forma de estar a salvo. Tuvo sentido entonces; hoy te deja fuera de tus propias decisiones.
- Tu frase
- «Miro mis números. Mirar no me destruye.»
- La práctica
- Diez minutos, una vez por semana, mismo día y misma hora: abrir y mirar un saldo. Nada más.